Soñábamos con conocer los llanos orientales de Colombia y con este viaje lo hicimos una realidad. Casanare nos recibió con sus horizontes infinitos, sus colores de ensueño y su fauna generosa, mostrándonos kilómetro a kilómetro la riqueza de su territorio y su cultura. De Yopal a Orocue, avanzando por el Río Cravo Sur y el Río Meta, conociendo reservas naturales y hatos que parecen detenidos en el tiempo, recorrimos animadas por el centenario de La Vorágine, estas tierras hermosas donde montamos a caballo cantando al atardecer.
