Regresamos al Quindío para visitar uno de sus ecosistemas más hermosos y poco visitados: el Páramo. Siguiendo los pasos de Humboldt nos adentramos en las montañas para subir poco a poco hasta el lugar donde nacen los frailejones y el agua, un lugar de ensueño que nos puso a prueba con su frío intenso y sus trochas pantanosas. Del Páramo del Chili al Páramo de Anaime la belleza y silencio de este lugar nos sobrecogió y nos regaló una aventura épica que nos llevó también a Cajamarca, Toche y Salento.
