Nos aventuramos allí donde se encuentran los cafetales y la caña de azúcar, donde dos departamentos hermanos que parecen distantes se tocan y confluyen en paisajes animados por aves de todos los colores. En el Quindío, trepamos sus montañas hasta alcanzar los bosques encumbrados de palmas de cera y en el Valle, nos dejamos encantar por Caicedonia y Sevilla que entre música y parques llenos de historia nos mostraron su cara más amable.
